Revista América económica – EL Café de las Artes.

Por Rafael Alba

Sucede estos días en Madrid y con mucha más frecuencia de lo que ustedes quizá creen. Muchas veces se dan la condiciones perfectas para disfrutar de la música: un pequeño club, unos grandes instrumentistas y al frente, una estrella internacional como Eme Alfonso.

Los aficionados al latin jazz en la capital de España llevan algunos meses disfrutando de la presencia sobre los escenarios de algunos clubs de esta maravillosa cantante, quien, por cierto, sí es familia de X Alfonso el conocido músicos de la Isla que deslumbró al mundo en ‘Habana Blues’, la película del director español Benito Zambrano.

Sin ir más lejos, este fin de semana pueden cazarla en ‘El Despertar’. Pero ha pasado por el ‘Bogui’ y el ‘Populart’, en los últimos meses, dejando siempre patente tanto la calidad de voz dulce y poderosa, como su capacidad para desenvolverse con solvencia frente a un repertorio que mezcla lo latino, lo autóctono y el jazz.

Y, entre club y club, Eme se asoma con frecuencia también a algunos escenarios más grandes en los festivales de Músicas del Mundo, que se celebran en cualquier rincón del planeta, desde la cálida Cuba a la fría Noruega.

Lugares en los que anda promocionando sobre las tablas su excelente segundo disco, titulado ‘Eme’, que lleva ya unos cuántos meses en el mercado y que ha obtenido un aluvión de buenas críticas en los medios de comunicación.

Así que ustedes sabrán. Les sale a cuenta capturarla en vivo ahora, que pueden tenerla cerca gracias a esa complicidad que conceden los buenos clubs. En ellos, y no en los estadios, reside la verdadera esencia de eso que llamamos música. Y si no me creen, compruébenlo.

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